¿De dónde venía yo cuando me encontraste?,

preguntó el niño a su madre. Ella, entre risas y lágrimas, apretó al niño contra

su pecho y le respondió: Estabas oculto en mi corazón como un deseo, vida mía.

Estabas entre las muñecas con las que jugaba cuando era niña. has vivido en mi

vida y en la de mi madre. Durante muchos años, has sido acunado en el regazo el

Espíritu eterno que rige nuestra casa. Cuando en mi adolescencia abría mi

corazón sus pétalos, en él flotabas tú como un hálito perfumado. Tu tierna

suavidad floreció en mi cuerpo como el resplandor rojo del cielo que anuncia el

amanecer. Primer amor del cielo, que tienes de hermana gemela a la luz del alba,

has bajado al río de la vida del mundo te has quedado al fin sobre mi corazón.

¡Tú, que eras antes de todos, eres ahora sólo mío! ¿Qué mágico poder ha puesto

en mis débiles brazos el tesoro del mundo?





Rabindranath Tagore



miércoles, 13 de octubre de 2010

Ellos saben...nosotras sabemos.....

El recién nacido es un mamífero que sabe por instinto buscar el pecho de su madre al igual que cualquier otra cría mamífera del reino animal.
El cerebro de un mamífero es un órgano complejo con múltiples partes. Para facilitar la comprensión las podemos agrupar en tres grandes apartados:
-cerebro emocional.
-cerebro racional.
-cerebro primitivo o reptiliano: responsable de nuestras funciones más básicas: modulación del latido del corazón, respiración, temperatura, marcha automática…controla nuestra supervivencia, autopreservación y reacciones más instintivas. Este primer nivel cerebral lo poseen todos los animales. Se corresponde con la medula espinal, el bulbo raquídeo y el cerebelo.
Todo animal mamífero posee este conocimiento que controla la supervivencia y que se activa nada más nacer.
A este respecto el doctor Nils Bergman, director de la maternidad del hospital de Mowbray (Africa del Sur) que desde hace años estudia la lactancia y el método canguro como sustituto de la incubadora, explica que el bebé como cría mamífera posee en el rombo encéfalo tres programas:
El de reproducción o crecimiento, el de nutrición y el defensa. Los dos primeros programas se activan en el hábitat natural de cualquier cría mamífera nada más nacer: la madre.

Por lo tanto si dejamos al bebé en vientre de su madre nada más nacer se activará el programa de nutrición que está presente en el cerebro reptiliano, que dispondrá al bebé a la búsqueda de su alimento.

Sin embargo si separamos al bebé de su madre se activará el programa de defensa traduciéndose en una respuesta de protesta y llanto cuya finalidad no será otra que volver a restablecer el contacto con el hábitat. Este programa además anula el funcionamiento de los programas de nutrición y reproducción, y activado genera una reducción de temperatura y un enlentecimiento del ritmo cardiaco, además de un aumento de la hormona de cortisol (medida en saliva) y una reducción del funcionamiento del sistema inmunológico.

Además durante el parto tanto el bebé como la madre segregan una serie de hormonas que intervienen durante todo el proceso..La oxitocina, endorfinas, y catecolaminas son segregadas por ambos. Estas últimas las segregan tanto la madre como el bebé tras el nacimiento de éste y hace que ambos estén en estado de alerta. La madre así puede coger a su bebé y sostenerlo y este puede estar atento con los ojos abiertos e iniciar espontáneamente la búsqueda del seno materno. El bebé tiene la capacidad de reptar con sus puños cerrados y sus piernas flexionadas y de percibir los contrastes de luz que le llevan hasta la areola del pecho.

Righard y colaboradores realizaron una investigación poniendo a los bebes encima de sus madres , piel con piel nada más nacer , para observar si estos eran capaces de engancharse al pecho , simplemente siendo sostenidos por estas .

Se comprobó que entre 20 y 60 minutos después del parto se producía el afianzamiento espontáneo.
Las primeras experiencias orales son esenciales para el éxito de la lactancia, y cuanto antes se produzcan más nos aseguran éste.En la semana mundial de la lactancia del 2007 en España se recalcó que esas experiencias durante la primera hora de vida pueden salvar a un millón de recién nacidos.

El contacto inmediato piel con piel tras el nacimiento favorece la instalación de la lactancia materna, y además favorece:

1.la sincronía térmica entre la temperatura corporal de la madre (36-37ºC)y el bebé. Sobre el pecho desnudo de su madre el bebé sube su temperatura mucho más rápido que si le tapamos con la mejor manta o si le metemos en la más moderna incubadora.
2.la reducción del llanto del bebé. Cuando este es separado se activa el programa de defensa que mencionamos anteriormente.
3.El bebé es colonizado por las bacterias de la madre:estar con ésta favorece la colonización del bebé de la flora bacteriana de ella,lo que impide que otros gérmenes patógenos lo hagan, evitando infecciones nosocomiales.
4.La reducción del estrés: un recién nacido separado tiene a las seis horas de nacer el doble de cortisol que otro que haya estado en contacto piel con piel.

5.Fomenta la vinculación madre-hijo hasta edades muy prolongadas.Durante el parto y horas después la madre y el bebé liberan endorfinasque a modo de opiaceos disminuyen la sensación de displacer y favorecen el vínculo.

”No hay un tiempo seguro de separación, ésta siempre daña. Lo correcto es no separar en absoluto”(Asociación El parto es nuestro).

Marta Garrido Ruisanchez

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